Escribimos este libro porque hemos visto, una y otra vez, que cuando un conflicto sindical termina en el papel, la herida en las personas involucradas suele quedar abierta. Nos dimos cuenta de que el sindicalismo nos ha enseñado muy bien a pelear, a resistir y a confrontar, pero nadie nos ha enseñado qué hacer con el dolor y el silencio pesado que queda después de la batalla.
A menudo, las organizaciones se centran en los estatutos y las leyes, ignorando el "daño que no aparece en los reglamentos": la pérdida de confianza, el miedo a hablar y el desgaste emocional de quienes conforman la base. Este libro nace de la necesidad de nombrar ese silencio incómodo que se instala en los pasillos y asambleas, donde las personas conviven pero ya no se miran igual, y donde el sindicato deja de sentirse como un hogar para volverse un territorio de sospecha.
Queremos ser claros: sanar no es sinónimo de debilidad, ni significa perdonar a la fuerza u olvidar lo que sucedió. Por el contrario, sanar una organización requiere de mucha valentía para reconocer los errores, asumir responsabilidades y nombrar el daño causado, incluso cuando se actuó por convicción. Sanar es entender que la verdadera justicia sindical no es la que destruye al oponente, sino la que logra reconstruir lo común y devolver la dignidad a quienes se sintieron usados o callados.
Nuestra propuesta es dejar de simular que "aquí no pasó nada" y entender que un sindicato fuerte no es el que nunca se rompe, sino el que tiene la madurez para repararse. Al transformar la historia del conflicto en un aprendizaje colectivo, mediante el uso de diversas técnicas, la organización no solo recupera su legitimidad y energía, sino que se vuelve más justa y humana. Sanar es, en última instancia, una forma de proteger el futuro del sindicato para que siga siendo una herramienta viva de lucha.
Finalmente, este libro es una invitación a cuidar a las nuevas generaciones sindicales, para que no hereden odios ajenos ni prácticas dañinas que se han normalizado con el tiempo. Creemos firmemente que reconstruir la confianza es parte fundamental de la lucha laboral; porque si no aprendemos a cuidarnos por dentro, terminaremos rompiéndonos definitivamente. Sanar también es un acto político y la única manera de seguir luchando juntos sin perder nuestra esencia humana
Esperamos sea de utilidad a las organizaciones sindicales
Marla, Paulina y Gabriel